Aprendiendo a ser feliz. Durante nuestros aprendizajes en la escuela de la Vida podemos tomar la decisión de quedarnos en la llamada «zona cómoda», inamovibles y esperando a que las cosas y la gente cambie (que no lo van a hacer a menos que sea por propia iniciativa) o movernos hacia la dirección de nuestros sueños, viviendo plenamente lo que nos sucede en el día a día, siendo conscientes de lo impermanente, de lo vulnerable, de lo incierto de la existencia humana.

Si escogemos la conciencia y el crecimiento, a todos los retos y obstáculos que nos vayan saliendo al paso tendremos que verlos como «oportunidades», aunque al principio la percepción pueda ser directamente de «gran putada».

Hay muchas cosas importantes para vivir que no nos las han enseñado en el colegio, así que nos toca ser autodidactas y buscar e ir encontrando herramientas para hacer que nuestra vida nos resulte rica, interesante, plena, feliz…

No hay recetas, aunque hay algunas fórmulas que nos pueden ayudar a aprender a ser más felices, a tener más calidad de vida y mayor vitalidad,

SI aprendemos a sentir la vida que sube de las raíces hacia el corazón, a estar agradecidos por nuestras experiencias, sean cuáles sean, estamos más cerca de conseguir vivir más momentos de felicidad diaria.

Como cantaba la gran Elis Regina «Aprendiendo a jugar, ni siempre ganando ni siempre perdiendo, aprendiendo a jugar»

J.P.R.

Cinco habilidades para vivir feliz

Recursos para materializar deseos


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