Artículo publicado en la revista Actual de Blanes, en julio de 2.015

Saber respirar: la base para calmar emociones

¿Qué es lo más importante para vivir? …Respirar…

Como es algo que nuestro cuerpo hace de forma automática, por lo general no le prestamos mucha atención.  Sin embargo la respiración nos ayuda a cambiar nuestras emociones, es fundamental para la meditación, y muy valiosa para conectar con nosotras mismas. y ser más conscientes de nuestros estados internos.

Parece obvio, y no obstante, se nos olvida… como el inteligente diafragma sabe hacerlo solo, esto de llenar los pulmones de aire y luego vaciarlos… si bien una respiración consciente es básica para calmar las emociones que nos alteran (ansiedad, rabia, tristeza, miedo…), para aquietar el murmullo incesante de los pensamientos , para encontrar respuestas escondidas en los recodos de nuestra mente, para oxigenar mejor nuestra sangre y con ello oxigenar mejor todas nuestras células, para calmar el dolor, para llegar a un estado de tranquilidad y relajación que es nuestro estado natural…

Hace unas semanas tuve la ocasión de asistir a una persona que estaba sufriendo un «ataque de ansiedad». No es la primera vez que me ocurre, pues tengo varias experiencias en acompañar a personas inmersas en crisis de pánico o crisis de angustia, y ayudarlas a calmarse para superar ese estado.

La mujer estaba en el suelo de una sucursal bancaria, que cerró las puertas al público mientras sucedía el incidente y llegaba la ambulancia. Se había caído de golpe y gritaba que se estaba muriendo. Le tomé la mano y ella agarró la mía con fuerza, aferrando con su otra mano la de un trabajador de la sucursal. Recordé las palabras que, con tranquilidad, un médico de urgencias le dijo a una amiga que se encontraba en la misma situación:

“- No se muere, sólo es una sensación de muerte”

“- ¡Me ahogo, no puedo respirar¡” gritaba desesperada mi amiga.

“- No se ahoga, sólo es sensación de ahogo”.

Así que repetimos más o menos el mismo diálogo.

Varias veces he recibido llamadas telefónicas de una cliente en pleno ataque, y, siguiendo las instrucciones sobre cómo respirar, ha podido bajar paulatinamente su nivel de ansiedad.

“Toma el aire por la nariz… despacio… llena bien los pulmones… y ahora suelta el aire poco a poco, por la boca…”

La mujer se fue calmando a medida que respiraba, y para cuando llegó la ambulancia ya se había repuesto del ataque. Me regaló una gran sonrisa i me dio las gracias efusivamente. Ojalá que recuerde esta forma de respirar en su día a día y consiga mitigar los ataques hasta que desaparezcan completamente.

La desesperación nunca es una aliada. Los problemas en general son más fáciles de solucionar si aprendemos a mantenernos respirando relajadas.

Joana Peral Ríos
Talleres de Relajación y Respiración en la Escola de Dansa Daina

Respiración consciente

Yoga

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