Activando tu centro del poder y del placer
Cada mujer debe poder relacionarse con su cuerpo desde la libertad, el respeto y la ausencia de juicios

A lo largo de su trayectoria, ADAB ha desarrollado actividades orientadas a que las mujeres puedan conocerse mejor, escuchar sus necesidades y fortalecer su autonomía.
Activando tu centro del poder y del placer fue un taller experiencial que utilizaba el cuerpo, la respiración, la voz, la música y el movimiento para explorar el poder personal, la creatividad y la capacidad de disfrutar.
La propuesta partía de una idea fundamental: cada mujer debe poder relacionarse con su cuerpo desde la libertad, el respeto y la ausencia de juicios.
Enraizar el poder personal
Enraizarse en el propio poder significa reconocer la fuerza que nos ha permitido avanzar, crecer y aprender. También implica asumir la responsabilidad sobre nuestra vida, identificar lo que necesitamos y tomar decisiones coherentes con nuestros valores.
Las experiencias vividas, los mensajes recibidos y las expectativas sociales pueden alejarnos de lo que somos. Muchas mujeres han aprendido a adaptarse, complacer o silenciar sus necesidades para responder a modelos impuestos.
Tomar conciencia de estos condicionamientos puede ser el primer paso para cuestionarlos y construir una relación más libre con una misma.
Reconocer la propia identidad
El taller proponía un recorrido de escucha corporal y expresión personal. A través de dinámicas lúdicas y corporales, las participantes podían explorar cómo se relacionaban con su cuerpo, sus emociones, sus deseos y sus límites.
No se trataba de encontrar una única forma de ser mujer, sino de reconocer la diversidad de experiencias, identidades y maneras de habitar el cuerpo.
El trabajo se orientaba a:
- Reconocer las propias necesidades.
- Fortalecer la confianza y la autoestima.
- Aprender a establecer límites.
- Expresar lo que se desea y lo que no.
- Cuestionar estereotipos corporales y sociales.
- Explorar la creatividad y la sensualidad sin imposiciones.
- Recuperar espacios de disfrute y cuidado personal.
Cuerpo, movimiento y creatividad
El cuerpo fue el principal territorio de exploración del taller. La respiración, la voz, la música y el movimiento permitían reducir el predominio del pensamiento y prestar atención a las sensaciones presentes.
Algunas dinámicas se centraban en la movilidad de la pelvis y las caderas como forma de ampliar la conciencia corporal y descubrir nuevas posibilidades de movimiento. Estas prácticas no perseguían un resultado médico, sino una experiencia de expresión, percepción y conexión con el propio cuerpo.
La pelvis se abordaba también desde una dimensión simbólica, vinculada con la creatividad y con la capacidad de dar forma a ideas, proyectos y nuevas etapas vitales.
Poder y placer sin culpa
Durante mucho tiempo, el placer de las mujeres ha estado condicionado por mandatos sociales, prejuicios y silencios. Recuperar el derecho a disfrutar también significa reconocer qué nos hace sentir bien, respetar nuestros límites y poder decir sí o no con libertad.
Desde esta perspectiva, el placer no se limita a la sexualidad. También puede encontrarse en el movimiento, el descanso, la creatividad, la amistad, la expresión y el cuidado cotidiano.
El taller ofrecía un tiempo para detenerse, escucharse y disfrutar sin exigencias. Un espacio para pensar menos, sentir con mayor atención y relacionarse con una misma desde el respeto.
Una experiencia dentro de la historia de ADAB
Activando tu centro del poder y del placer formó parte de una etapa en la que ADAB impulsó talleres de danza, respiración, movimiento consciente, sensualidad y crecimiento personal.
Estas propuestas respondían a la voluntad de crear espacios seguros para las mujeres y favorecer procesos de autoconocimiento, expresión y apoyo mutuo.
Aunque el taller ya no forma parte de la programación activa, su enfoque ayuda a comprender la evolución de ADAB. La relación entre cuerpo, autonomía, creatividad y bienestar continúa presente en la nueva etapa de la asociación, ahora desde una mirada más amplia, inclusiva y conectada con la realidad de distintas generaciones de mujeres.




