ADAB

Danza y movimiento- Una propuesta que nace de la experiencia de ADAB

No todo lo que necesitamos expresar pasa necesariamente por las palabras

Una experiencia acumulada en nuevas formas de trabajar el arte y el bienestar. jugar y conectar”. ADAB inicia una nueva etapa, suelta, juega y conecta.

Después de años compartiendo experiencias, creando espacios entre mujeres y trabajando desde ámbitos como la creatividad, la artesanía, el acompañamiento y el bienestar, hemos aprendido algo importante: no todo lo que necesitamos expresar pasa necesariamente por las palabras.

A veces necesitamos crear.

Otras veces necesitamos encontrarnos.

Y otras, sencillamente, necesitamos movernos.

De esta experiencia nace nuestra propuesta de Danza y Movimiento, una actividad creada por ADAB que une algunas de las ideas que queremos desarrollar en esta nueva etapa de la asociación: bienestar, expresión, creatividad, disfrute, relaciones entre mujeres y conexión con una misma.

No queremos crear una clase de baile convencional.

Queremos crear un espacio donde el movimiento pueda convertirse en otra forma de escucharnos.

Una actividad que forma parte de nuestra evolución

La nueva etapa de ADAB – Associació de Dones Art i Benestar supone también ampliar nuestra manera de entender el bienestar.

Durante mucho tiempo hemos utilizado las manos para crear.

Hemos tejido, trabajado materiales, compartido conocimientos y construido proyectos juntas.

Ahora queremos seguir explorando la creatividad desde otros lugares.

Y uno de ellos es el cuerpo.

Porque el cuerpo también crea.

Crea gestos, ritmos, movimientos, maneras de ocupar el espacio y formas de relacionarse con otras personas.

La danza y el movimiento nos permiten trabajar todo esto desde una perspectiva sencilla y accesible, sin necesidad de experiencia previa.

No hace falta saber bailar

Esta es probablemente una de las ideas más importantes de nuestra propuesta.

Cuando hablamos de danza muchas personas responden inmediatamente:

“Yo no sé bailar.”

Pero en estas sesiones no buscamos aprender una técnica ni realizar correctamente una coreografía.

Caminar siguiendo una música también es movimiento.

Balancearse.

Mover las manos.

Cambiar el ritmo de nuestros pasos.

Sacudir los hombros.

Girarnos.

Detenernos.

Improvisar.

Jugar.

Cada cuerpo tiene su propia forma de moverse y precisamente esa diversidad es una de las cosas que queremos respetar.

No se trata de copiar un movimiento perfecto.

Se trata de descubrir el propio.

Volver a escuchar el cuerpo

Vivimos gran parte del día desde la cabeza.

Pensamos, organizamos, recordamos, solucionamos problemas, cumplimos responsabilidades y anticipamos lo que todavía tenemos pendiente.

Mientras tanto, el cuerpo continúa acompañándonos.

La propuesta de Danza y Movimiento parte de algo mucho más sencillo: durante un rato, prestar atención a lo que ocurre en el cuerpo.

A la respiración.

Al ritmo.

A la tensión.

A las ganas de moverse.

A la energía.

Al cansancio.

O simplemente al placer que puede producir una determinada canción.

El movimiento libre puede ayudarnos a interrumpir por unos momentos ese ritmo cotidiano y devolver nuestra atención al presente. También puede convertirse en una forma de expresión y comunicación que no necesita palabras.

También queremos recuperar el juego

Hay otro elemento que queremos incorporar conscientemente: el juego.

Cuando somos niñas nos movemos constantemente.

Corremos, imitamos, giramos, exageramos gestos, inventamos movimientos y hacemos cosas absurdas simplemente porque nos divierten.

Con los años aparece el juicio.

Nos preguntamos si lo hacemos bien.

Cómo nos vemos.

Qué pensarán las demás.

Si estamos haciendo el ridículo.

Por eso algunas de las dinámicas de nuestras sesiones buscan precisamente recuperar una parte de aquella espontaneidad.

Mover una parte del cuerpo de manera inesperada.

Imitar.

Inventar.

Responder al movimiento de otra persona.

Exagerar.

Reírnos.

Y comprobar que también podemos permitirnos hacer algo sin tener que hacerlo perfectamente.

El movimiento también crea comunidad

ADAB siempre ha tenido una importante dimensión colectiva.

Crear juntas, compartir conocimientos, conversar mientras trabajamos o participar en un proyecto común genera vínculos.

Con el movimiento ocurre algo parecido.

Podemos bailar solas dentro de un grupo.

Podemos mirarnos.

Responder a un gesto.

Seguir durante unos segundos el movimiento de otra persona.

Compartir un ritmo.

Crear algo que solamente existe durante ese momento.

La comunicación corporal, el uso del espacio, la mirada, los gestos y la distancia forman parte también de nuestra manera de relacionarnos.

Por eso habrá momentos individuales y momentos compartidos.

Siempre desde el respeto.

Sin obligar al contacto físico.

Sin forzar la exposición personal.

Y permitiendo que cada mujer decida hasta dónde quiere participar.

Soltar, jugar y conectar

Para este trimestre hemos creado tres encuentros diferentes.

No son tres niveles ni forman un curso progresivo.

Cada sesión es independiente y tiene sentido por sí misma.

SOLTAR

Del movimiento cotidiano al movimiento libre

Utilizaremos música, respiración y movimiento para cambiar poco a poco el ritmo con el que llegamos, movilizar el cuerpo, descargar tensión y terminar recuperando la calma.

JUGAR

Recuperar la espontaneidad

Trabajaremos desde dinámicas más lúdicas, la improvisación y el movimiento libre para experimentar sin preocuparnos constantemente por hacerlo bien.

CONECTAR

El cuerpo también habla

Exploraremos el movimiento como forma de comunicación y encuentro, descubriendo cómo podemos relacionarnos con otras personas sin necesidad de utilizar siempre las palabras.

Quien participe solamente en una de las sesiones podrá vivir una experiencia completa.

Y quien quiera participar en las tres podrá descubrir tres maneras diferentes de acercarse al movimiento.

Una propuesta muy ADAB

Quizá lo que mejor define esta actividad es precisamente que no queremos encajarla en una única disciplina.

Hay danza.

Pero también hay juego.

Hay expresión corporal.

Hay música.

Hay relación.

Hay creatividad.

Y hay bienestar.

Ese cruce entre diferentes maneras de expresarnos representa bastante bien la etapa que estamos construyendo en ADAB.

Queremos seguir creando con nuestras manos, pero también con nuestras ideas, nuestras experiencias, nuestras historias y nuestros cuerpos.

Queremos recuperar conocimientos que ya estaban ahí y permitirnos descubrir otros nuevos.

Y queremos hacerlo juntas, pero respetando siempre el ritmo individual de cada mujer.

Porque nuestra nueva etapa no consiste solamente en organizar nuevas actividades.

Consiste también en preguntarnos qué cosas pueden ayudarnos a vivir, crear y relacionarnos de una manera más consciente y más nuestra.

Danza y Movimiento nace de esa búsqueda.

Y quizá su propuesta pueda resumirse de una forma muy sencilla:

soltar lo que pesa, recuperar el placer de jugar y volver a conectar.

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