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Movimiento y danza – Un momento para volver a nosotras

Escuchar el cuerpo es una manera de cuidarnos

Hay muchas maneras de cuidarnos. A veces, cuidarse también es pararse, escuchar el cuerpo y permitirle expresarse sin exigencias.

En ADAB entendemos el movimiento y la danza como una herramienta de bienestar y de conexión personal. No como una clase donde hay que aprender pasos o conseguir una técnica determinada, sino como un espacio donde cada cual pueda moverse desde aquello que es y desde aquello que necesita en aquel momento.

Movernos sin tener que hacerlo bien

Cuando pensamos en danza, es fácil imaginar coreografías, ritmo, coordinación o experiencia previa. Esta propuesta parte de un lugar diferente.

No hay que saber bailar.

No hay que memorizar movimientos.

No hay que seguir el ritmo de nadie.

La música nos acompaña y el movimiento aparece de manera progresiva, respetando el ritmo de cada persona. El objetivo no es llegar a un resultado, sino vivir la experiencia.

Un espacio para volver al cuerpo

La vida cotidiana nos lleva a menudo a funcionar desde el pensamiento: organizar, decidir, recordar, resolver, cumplir horarios y responsabilidades.

Movernos conscientemente nos invita a dirigir la atención hacia otro lugar: la respiración, las sensaciones, los gestos, el ritmo y la manera como habitamos nuestro propio cuerpo.

Durante un rato podemos dejar de preguntarnos qué tenemos que hacer y empezar simplemente a observar como estamos.

Qué nos puede aportar?

Cada persona vivo la actividad de manera diferente, pero el movimiento puede favorecer sensaciones y experiencias relacionadas con:

la conciencia corporal y la presencia;
la liberación de tensiones acumuladas;
la movilidad y la activación del cuerpo;
la expresión personal y emocional;
el goce y la espontaneidad;
la conexión con una misma;
y el bienestar que puede generar compartir una experiencia con otras personas.

No se busca forzar ninguna emoción ni conseguir un estado concreto. Cada cual participa desde el lugar en que se encuentra.

El valor de compartir

En ADAB también nos interesa aquello que pasa cuando creamos espacios donde las personas pueden encontrarse sin necesidad de competir ni compararse.

Compartir música y movimiento puede generar una forma de relación diferente: más espontánea, más humana y menos condicionada por las palabras.

Por eso estas sesiones también forman parte de la manera como entendemos esta nueva etapa de la asociación: crear espacios de bienestar, creatividad, conexión y comunidad.

Una actividad abierta a diferentes edades y experiencias

No se necesita preparación física específica ni experiencia en danza. Cada persona adapta el movimiento a sus posibilidades y a su propio ritmo.

Solo recomendamos venir con ropa cómoda, que permita moverse con libertad, y con una actitud abierta a experimentar.

Quizás algunos días necesitaremos energía. Otros, calma. A veces querremos movernos mucho y otros casi nada.

Todo esto también forma parte de la experiencia.

Movernos no siempre significa ir más deprisa. A veces significa simplemente volver a nosotras mismas.

 

 

 

 

 

 

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