ConectARTE con la Sensualidad
No se trata de aprender una técnica de baile ni de responder a un determinado modelo de feminidad, sino de descubrir una manera propia de moverse, sentir y disfrutar

Sensibilidad, afectividad, deseo, creatividad y disfrute formaron el punto de partida de ConectARTE con la Sensualidad, un taller histórico de ADAB dedicado a explorar la relación de las mujeres con su cuerpo.
La propuesta utilizaba la música, la danza libre, la respiración y diferentes dinámicas corporales para favorecer la expresión personal. No se trataba de aprender una técnica de baile ni de responder a un determinado modelo de feminidad, sino de descubrir una manera propia de moverse, sentir y disfrutar.
Habitar el cuerpo
Habitar el cuerpo significa prestarle atención, reconocer sus sensaciones y respetar sus necesidades. También implica identificar aquello que nos hace sentir cómodas y aquello que no deseamos.
A lo largo de la vida, muchas mujeres reciben mensajes que condicionan su relación con el cuerpo: cómo debe ser, cómo debe moverse, qué puede mostrar o de qué manera debería vivir el deseo y el placer.
El taller proponía detenerse y observar esos condicionamientos para construir una relación más libre y consciente con una misma.
Sensualidad más allá de los estereotipos
La sensualidad no pertenece a una edad, un aspecto físico ni una manera concreta de comportarse. Tampoco debe confundirse necesariamente con la sexualidad.
Puede expresarse a través del movimiento, la mirada, la música, el contacto con la naturaleza, la creatividad o la capacidad de disfrutar de las sensaciones cotidianas.
Desde esta perspectiva, conectar con la sensualidad supone:
- Reconocer el cuerpo como propio.
- Explorar el movimiento sin exigencias.
- Escuchar deseos y necesidades.
- Respetar los límites personales.
- Aprender a dar y recibir desde el consentimiento.
- Liberarse de determinados estereotipos.
- Recuperar el juego, la espontaneidad y el disfrute.
- Expresarse sin miedo al juicio.
La danza como lenguaje personal
Las sesiones incorporaban propuestas inspiradas en la danza libre, el movimiento expresivo, la biodanza y la meditación activa.
Las participantes no tenían que reproducir pasos concretos. La música servía como estímulo para que cada una encontrara su movimiento, adaptándolo a sus posibilidades, su estado y sus límites.
Se exploraban círculos, espirales y otros movimientos inspirados en la naturaleza. Estas formas permitían jugar con el espacio, ampliar la conciencia corporal y descubrir diferentes maneras de expresarse.
El movimiento podía despertar alegría y vitalidad, pero también timidez, incomodidad o emociones difíciles. La propuesta consistía en observar lo que aparecía sin forzar ninguna experiencia.
Placer, autonomía y consentimiento
Reconocer el derecho al placer también implica poder decidir. Una experiencia corporal respetuosa debe permitir que cada persona determine cómo quiere participar, cuándo necesita detenerse y qué tipo de contacto acepta.
Las dinámicas de proximidad, contacto o masaje, cuando se realizaban, debían basarse en el consentimiento explícito y podían rechazarse o adaptarse libremente.
Esta relación entre disfrute, autonomía y límites personales conecta directamente con el trabajo de ADAB en favor del bienestar y el empoderamiento de las mujeres.
Una experiencia de la historia de ADAB
ConectARTE con la Sensualidad fue facilitado por Joana Peral Ríos que forma parte de una etapa en la que ADAB desarrolló talleres relacionados con la danza, el yoga, la respiración, el movimiento consciente y la expresión corporal.
Aunque ya no forma parte de la programación activa, conservamos esta experiencia como parte de nuestra memoria. Representa la voluntad de crear espacios donde las mujeres pudieran encontrarse, explorar su relación con el cuerpo y expresarse con libertad.
Hoy recuperamos su significado desde una mirada actualizada, respetuosa con la diversidad de cuerpos, edades, identidades y formas de vivir la sensualidad.




