Auto-responsabilidad, autonomía y relaciones | ADAB
Un pilar básico para una sana autoestima y sentir felicidad

Auto-responsabilidad: hacernos cargo de lo que sí depende de nosotras
La auto-responsabilidad consiste en reconocer qué parte de nuestra vida depende de nuestras decisiones, nuestros actos y nuestra manera de responder a lo que ocurre.
No significa pensar que todo lo que nos sucede es culpa nuestra.
Tampoco implica creer que podemos controlar a otras personas, las circunstancias o todas las consecuencias de nuestras decisiones.
Significa aprender a distinguir entre lo que depende de nosotras y lo que no.
Asumir nuestra parte
Ser responsables de nosotras mismas puede implicar:
- cuidar nuestro cuerpo y nuestro bienestar;
- tomar decisiones de manera consciente;
- revisar nuestros valores y prioridades;
- organizar nuestro tiempo;
- cumplir los compromisos que asumimos;
- expresar nuestras necesidades;
- establecer límites;
- pedir ayuda cuando la necesitamos;
- aprender de las consecuencias de nuestras decisiones.
La responsabilidad personal no consiste en hacerlo todo solas.
También puede implicar reconocer cuándo necesitamos apoyo.
¿Quién dirige mi vida?
A veces podemos sentir que nuestras decisiones están demasiado condicionadas por lo que otras personas esperan de nosotras.
Por eso puede ser útil preguntarnos:
- ¿Estoy tomando esta decisión porque realmente la quiero?
- ¿Tengo miedo de decepcionar a alguien?
- ¿Estoy actuando por obligación, culpa o presión?
- ¿Qué parte de esta situación puedo cambiar?
- ¿Qué aspectos no dependen de mí?
- ¿Qué decisión sería más coherente con lo que necesito?
No siempre elegimos libremente todas nuestras circunstancias.
Nuestra historia, la educación, las relaciones, la situación económica o el entorno social pueden influir en las decisiones que tomamos.
Pero incluso dentro de esos condicionantes podemos intentar identificar nuestro margen de elección.
Revisar lo que hemos aprendido
Muchas de nuestras ideas sobre el amor, la familia, el cuidado o el papel de las mujeres no las hemos elegido conscientemente.
Las hemos aprendido.
Por eso también podemos revisarlas.
Podemos preguntarnos:
¿Este valor sigue teniendo sentido para mí?
¿Estoy actuando según mis propias convicciones o según lo que se espera de mí?
¿Qué quiero conservar y qué quiero transformar?
Esta reflexión conecta con la mirada transgeneracional que estamos trabajando en ADAB: comprender de dónde vienen determinados patrones puede ayudarnos a decidir qué queremos hacer con ellos.
Responsabilidad no es culpa
Este punto es especialmente importante.
Auto-responsabilizarnos no significa responsabilizarnos de las decisiones de otras personas.
No somos responsables:
- de que alguien nos trate mal;
- de la violencia que otra persona ejerza;
- de las decisiones que otra persona tome;
- de resolver los problemas de todo nuestro entorno;
- de mantener una relación a cualquier precio.
Sí podemos ser responsables de cómo respondemos cuando identificamos una situación, de pedir ayuda, de establecer límites cuando podemos hacerlo y de tomar decisiones dentro de nuestro margen de seguridad y posibilidades.
Responsabilidad en las relaciones
Las relaciones se construyen entre varias personas.
Cada una es responsable de su propia conducta.
Podemos hacernos cargo de cómo hablamos, cómo escuchamos, qué prometemos, qué límites establecemos y qué decisiones tomamos.
Pero una relación saludable no puede sostenerse únicamente mediante el esfuerzo de una de las partes.
La responsabilidad también implica reconocer cuándo estamos intentando solucionar por nuestra cuenta algo que necesita reciprocidad.
Auto-responsabilidad y autonomía
Dentro del Proyecto EMIN, la auto-responsabilidad está estrechamente relacionada con la autonomía.
Puede ayudarnos a pasar de preguntas como:
¿Qué tiene que hacer la otra persona para que yo esté bien?
a otras como:
¿Qué necesito yo?
¿Qué puedo decidir?
¿Qué límites puedo establecer?
¿Qué apoyo necesito buscar?
¿Qué no está bajo mi control?
Ese cambio de mirada no elimina las dificultades, pero puede ayudarnos a recuperar capacidad de decisión.
Una práctica cotidiana
La auto-responsabilidad se construye mediante pequeñas decisiones.
Podemos empezar observando una situación concreta y separando tres cosas:
Lo que depende de mí.
Lo que depende de otras personas.
Lo que no puedo controlar.
Después podemos concentrar nuestra energía en aquello sobre lo que sí tenemos capacidad de actuar.
No se trata de controlar nuestra vida por completo.
Se trata de participar en ella de una manera más consciente.




