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Mujeres que aman demasiado, funcionamiento del grupo de apoyo

Novedades y testimonios del grupo de apoyo

De “Mujeres que aman demasiado” a Mujeres Empoderadas

Durante años, ADAB ha creado espacios de encuentro, acompañamiento y participación entre mujeres.

Dentro de esta trayectoria nació el grupo vinculado a Mujeres que aman demasiado, que con el tiempo fue evolucionando hacia un espacio cada vez más autónomo, basado en la escucha, el apoyo mutuo y la responsabilidad personal.

Esta evolución forma parte de la historia del actual Proyecto EMIN.

Un grupo que ha ido evolucionando

Las reuniones se plantearon inicialmente en dos partes.

En una primera parte, cada mujer podía compartir aquello que necesitaba expresar, explicar en qué momento se encontraba o plantear alguna situación que estuviera viviendo. El resto del grupo escuchaba desde el respeto y la confidencialidad.

En una segunda parte podían trabajarse temas, lecturas o ejercicios relacionados con las relaciones, los límites, la autonomía, el bienestar emocional o el conocimiento personal.

Sin embargo, el grupo nunca funcionó como una estructura rígida.

Cada encuentro fue diferente porque también lo eran las necesidades de las participantes.

Algunas sesiones empezaban con una práctica de relajación, movimiento o respiración. En otras, la conversación ocupaba prácticamente todo el encuentro.

Lo importante era mantener un clima de respeto, confianza, escucha y privacidad.

Del acompañamiento a la autogestión

Con los años, muchas mujeres fueron entrando y saliendo del grupo.

Algunas dejaron de participar cuando sintieron que ya no necesitaban ese espacio de la misma manera. Otras continuaron vinculadas y fueron asumiendo un papel más activo en el apoyo a nuevas participantes.

A partir de 2025 comenzó a plantearse una mayor autogestión del grupo.

La idea era que las propias participantes pudieran proponer encuentros online cuando lo consideraran necesario, organizarse entre ellas y mantener viva la red de apoyo sin depender siempre de una coordinadora.

Esta evolución refleja uno de los objetivos que siempre ha acompañado al proyecto: favorecer que las mujeres desarrollen mayor autonomía y que el grupo pueda sostenerse también desde la participación de sus propias integrantes.

Un espacio que se ha construido entre muchas mujeres

A lo largo de los años, el grupo ha contado con mujeres de distintas edades, procedencias y momentos vitales.

Cada una ha llegado con una historia diferente.

La diversidad de experiencias ha permitido compartir aprendizajes, perspectivas y formas distintas de afrontar situaciones relacionadas con las relaciones, el cuidado, los límites o la toma de decisiones.

El grupo no sustituye la atención psicológica, médica o terapéutica profesional cuando esta es necesaria.

Su función ha sido ofrecer un espacio comunitario de escucha, reflexión y apoyo entre mujeres.

Lo que las participantes han compartido

A lo largo de estos años hemos recibido numerosos mensajes de mujeres que han participado en el grupo.

Sus testimonios hablan de escucha, acompañamiento, pertenencia, autonomía y aprendizaje compartido.

Los siguientes fragmentos corresponden a experiencias personales de participantes del grupo y reflejan únicamente su propia vivencia.

“Gracias a todas por estar ahí, por acompañarme en mi proceso y por enseñarme a tomar conciencia de mí.”

“El grupo me ayuda a mantenerme firme en trabajar en mi amor propio y saber que somos hermanas.”

“La interacción entre nosotras ha sido increíblemente valiosa para mí.”

“Aprendí que no estoy sola y que es hermoso sentir el apoyo de mujeres como ustedes.”

“Para mí este grupo es como un lugar seguro, puedo decir lo que me pasa y recordar sus consejos en momentos algo duros.”

“Estoy aprendiendo a amarme y respetarme, a decir no a lo que me haga daño, a cuidarme y a hacerme respetar.”

“Para mí los encuentros son un espacio donde llegar a mi propia esencia a través de la experiencia compartida.”

“Quiero agradecer con toda mi alma el apoyo brindado durante el tiempo que estuve activa en el grupo. Su sororidad fue fundamental para salir adelante.”

“Este grupo me ha servido para darme cuenta de mis prioridades y cuando estoy desalineada, tengo la necesidad de volver a sentirme hermanada.”

“Me siento contenida en este espacio. Siento que este momento de mi vida es para poner límites.”

“He aprendido a hacer muchas cosas sola y a disfrutar de esa soledad.”

“Es maravilloso poder compartir nuestro sentir y apoyarnos para agarrar fuerza.”

“Sigo conectada con ustedes y reforzando mi autocuidado.”

“Estoy construyendo poco a poco a una nueva mujer. Avanzo y retrocedo, pero siempre que avanzo soy un poco más fuerte.”

Una experiencia que continúa dentro de EMIN

Todo este recorrido forma parte de la historia que ahora queremos recoger y actualizar dentro del Proyecto EMIN.

La nueva etapa no pretende reproducir exactamente el funcionamiento anterior.

Queremos conservar aquello que ha demostrado tener valor —la escucha, la confidencialidad, el apoyo mutuo y la participación— y adaptarlo a las necesidades actuales de las mujeres que se acerquen al proyecto.

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