A.D.A.B.Empoderamiento Femenino

Asociaciones de mujeres: transparencia, profesionalización y sostenibilidad

Las asociaciones de mujeres han sido históricamente motores de cambio social, de apoyo mutuo y emancipación.

En el actual contexto económico y tecnológico, muchas entidades se encuentran ante la necesidad de una transformación profunda que permita asegurar su continuidad y credibilidad ante la ciudadanía y las administraciones públicas.

Esta evolución pasa por implementar un modelo de gobernanza moderna, fundamentado en la transparencia, la gestión profesional y la sostenibilidad económica.

Una realidad que exige un cambio de paradigma

El tejido asociativo, especialmente en el ámbito de las entidades de mujeres, se ha construido a menudo sobre la base del voluntariado, la pasión y el compromiso. Sin embargo, la dependencia de subvenciones públicas y la carencia de mecanismos de gestión eficientes han puesto de manifiesto vulnerabilidades estructurales: inactividad económica, pérdida de activos, endeudamiento y falta de rendición de cuentas.
El caso reciente de ADAB –actualmente en proceso de refundación bajo el nombre de Associació de Dones Art i Benestar, ejemplifica esta realidad y, al mismo tiempo, ofrece una oportunidad para repensar el modelo de funcionamiento interno de muchas entidades.

La gobernanza asociativa según el marco catalán

El Libro tercero del Código civil de Cataluña establece los principios de funcionamiento de las asociaciones: democracia interna, transparencia y responsabilidad. Las juntas directivas no sólo representan a la entidad, sino que son responsables legalmente de su gestión económica y administrativa.
En este sentido, es imprescindible que los órganos de gobierno asuman una función no sólo representativa, sino estratégica y técnica, incorporando perfiles con competencias en administración, comunicación, contabilidad, tecnología y gestión de proyectos.

Digitalización y control económico

La incorporación de herramientas digitales es hoy una necesidad, no una opción. Sistemas de gestión integrados (ERP), plataformas de contabilidad online, o aplicaciones para la trazabilidad de las subvenciones y desarrollo de proyectos permiten a las asociaciones controlar los flujos económicos, generar informes de seguimiento y mejorar la transparencia ante las socias y la Administración.
Este tipo de sistemas no requieren grandes inversiones: existen soluciones adaptadas al tercer sector que se pueden implantar de forma progresiva. La clave es entender la tecnología como un instrumento de confianza.

Transparencia y rendición de cuentas

La transparencia se ha convertido en un requisito legal y ético. Las entidades deben poder justificar cada ingreso y cada gasto, ofreciendo documentación completa y coherente con los objetivos del proyecto subvencionado. La publicación anual de un informe de gestión o de un balance social es una buena práctica que fortalece la relación con las socias, los ayuntamientos y los organismos de cooperación.
La rendición de cuentas no es sólo una obligación administrativa: es una herramienta para consolidar la confianza y garantizar la continuidad de la entidad.

Liderazgo compartido y nueva cultura organizativa

Las asociaciones no solo son grupos de reunión y actividades. El futuro de las asociaciones de mujeres pasa por desarrollar un liderazgo colectivo, basado en la corresponsabilidad y la participación activa. Es necesario promover espacios de formación en gestión asociativa, incorporar la perspectiva de género en la toma de decisiones y reconocer el valor profesional del trabajo voluntario.

Las asociaciones modernas no pueden limitarse a sobrevivir: deben planificar, innovar y colaborar. Esto implica construir redes con otras entidades, empresas e instituciones, e integrar su acción dentro de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), especialmente el ODS 5 (igualdad de género) y el ODS 8 (trabajo digno y crecimiento económico).

Un nuevo modelo para un nuevo tiempo

El proyecto de refundación de ADAB plantea un camino claro: reconstruir la base económica, profesionalizar la gestión y crear espacios de cooperación entre mujeres, relacionando el arte, el bienestar y la tecnología. Esta nueva etapa, que contempla sedes y actividades en Blanes, Igualada y Verdú, es un referente para otras asociaciones catalanas que buscan un equilibrio entre vocación social y viabilidad económica.

La gobernanza del siglo XXI requiere rigor, digitalización y empatía. Sólo así las asociaciones podrán consolidarse como agentes de transformación social sostenibles e independientes dentro del tejido asociativo.

 


 

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba