Adab durante el confinamiento ha continuado ofreciendo sus servicios gracias a la labor de las voluntarias

En estos días inciertos, con tiempo de sobra para reflexionar e integrar aprendizajes, las mujeres de ADAB seguimos en la labor de ayudar a crear un mundo mejor.

A pesar de tener que cortar de raíz todas las actividades presenciales previstas, nuestra contribución ha sido la de continuar trabajando desde casa durante estos meses de pandemia, con acciones para mantener el equilibrio interior: meditación, reiki, visualización creativa, taller del perdón, arteterapia, manualidades; y por otro lado la práctica del yoga, respiración consciente.

Todo un desafío hacerlo cada una desde casa, en solitario, diseñando un nuevo modo de hacer y de vivir, actualizando el sistema de creencias, y enfocando la atención en integrar todos nuestros conocimientos para el auto-cuidado. 

Una línea de actuación interesante ha sido actualizarnos al utilizar la vía telemática para atender a las usuarias. A través de vídeo-llamadas, Skype, y WhatsApp, hemos mantenido la comunicación abierta, realizando apoyo y acompañamiento psicológico, a mujeres de diferentes edades y localidades. 

Estos meses de confinamiento y estado de alarma por la pandemia del Coronavirus, han sido duros, sobre todo para algunas mujeres en especial. Se ha generado mucha incertidumbre, estrés, miedo, insomnio, angustia, depresión, somatización de emociones, problemas de convivencia, etc. Conscientes de que nuestra asociación es pequeña para la gran labor que se nos vino encima, fuimos derivando casos hacia Suara, una cooperativa de profesionales del sector de la atención a las personas, que ofrece el servicio gratuito de apoyo emocional y físico mediante videoconferencia. El proyecto se denomina Suara a Casa, con psicólogos, coaches y fisioterapeutas para ayudar durante la crisis del COVID-19.

Seguimos construyendo redes para mejorar la calidad de vida de las personas.