La violencia hacia las mujeres, siempre comienza con unas señales previas a las agresiones físicas, y  tenemos que prestarles mucha atención ya que pueden ser preludio de tragedia.

Antes de llegar a la agresión física, el maltratador ha creado una relación sexista, con unas reglas bien establecidas para someter y dominar a la víctima. Esto lleva un tiempo y  las señales comienzan de forma sutiles, aunque  hay que tenerlas en cuenta para evitar que algo malo pueda llegar a suceder.

Señales de violencia previas a las agresiones. Aprende a detectarlas:

1 – Culpabilidad

El maltratador, sutilmente, con el paso del tiempo hace responsable a la víctima de todo lo malo que le sucede. Así la víctima acaba creyendo que sus defectos justifican la agresividad de su pareja. Hagas lo que hagas está mal: si miras a alguien por la calle, si la comida no sale bien… pequeñas cositas que van minando la autoestima…
Es acoso emocional, una estrategia llamada de doble vínculo: cualquier cosa que hagas es merecedora de castigo.

2 – Soledad

El agresor consigue que la víctima se sienta sola emocionalmente. Es algo que va calando poco a poco en todos los niveles de la vida: en la familia, el trabajo, los amigos, llegando al aislamiento total.
El entorno de la víctima es sometido a juicio por parte del maltratador: él tiene que controlarlo todo, dar su aprobación. Por lo general, las únicas relaciones que conservará la pareja son la familia y las amistades de él.
De esta manera, la soledad se convierte en la peor compañera. El terreno ya está preparado para dar paso a la violencia sin que nadie pueda ayudarla.

3 – Pensamiento único

A veces puede pasar que el agresor quiere controlarlo todo: el dinero, tus sentimientos, pensamientos,… tu vida, porque cree que tiene la verdad absoluta y que todo tiene que ser aprobado según su criterio. Desde lo más cotidiano a la sexualidad o actividades de ocio.

En su lenguaje oral y corporal el mensaje queda claro: las cosas se hacen como él dice. Se muestra tan seguro…  y eso es una señal precisamente de lo contrario, de su propia inseguridad.

4 – La ley del más fuerte

Resulta ser una persona encantadora, pues su comportamiento fuera de casa es completamente diferente, mostrándose simpático y agradable. Puede caer muy bien, tener muchos amigos que lo consideran y respetan,  triunfar en su vida laboral (o todo lo contrario). Curiosamente genera esta polaridad, y sus expresiones suelen ser exageradas, provocando que todo lo que tenga que ver con su pareja sea relacionado con él.

Todo gira entorno a él, sus estados de ánimo marcan el paso de la vida diaria en su familia.

5 – Amenazas

La pareja solo va bien cuando la víctima es sumisa.
Cuando hay un desacuerdo la tensión va en aumento y la reacción violenta intimida a la víctima. Puede ser una mirada, el tono de voz más alto… Es una actitud amenazante que se impone y condiciona toda relación.
Se impone la ley del silencio en los temas que no le interesa tratar y así la pareja queda desprovista de juicio crítico. Si formulas opiniones contrarias aumentará la tensión.

6 – Humillación

El maltratador ansía el poder, lo controla todo y para conseguir que todo se haga como él dice, un arma poderosa es la humillación, dejando a la víctima en una continua indecisión, y generando frustración e impotencia. Suelen infravalorar todo lo que venga de la agredida y se ríe de ella, llegando a desautorizarla delante de sus propios hijos. Esto puede comenzar de forma muy sutil: «Anda, no digas tonterías…, tú de esto no entiendes» e ir aumentando con el tiempo a formas más duras.

7- Miedo

Antes de llegar a la agresión física, el temor ya ha hecho acto de presencia. El miedo se apodera de la relación y el amor da la sensación de que aparece y desaparece, puesto que él puede comportarse amablemente algunas veces y otras de forma dictatorial y amenazante.

Acatar las peticiones del agresor sustituye a la posibilidad de llegar a acuerdos tras una negociación. La víctima, si es sumisa, buscará satisfacer las necesidades de su pareja, tratará de anticiparse a los deseos del maltratador, actuando desde la frustración y el miedo  para evitar cualquier situación peligrosa. Esta relación puede durar años, para algunas mujeres incluso toda su vida.

Si la víctima se rebela y manifiesta su inconformidad, también lo hará desde el miedo a la reacción de su pareja. Esta relación durará mucho menos, por lo general ella abandonará la pareja una vez se haya dado cuenta de que las dificultades en lugar de resolverse van «in crescendo».

No hay un único perfil del maltratador, a veces también son mujeres, y posiblemente sean bellísimas personas víctimas a su vez de estar repitiendo un patrón aprendido, o víctimas de un arquetipo… otros serán seres manipuladores con infancias difíciles… la cuestión es que van enviando señales, y es importante reconocerlas y no minimizarlas, porque si siguen ya tienes información sobre cómo puede ser el final de la historia…

Vivimos en una sociedad neurótica que nos enferma, y nos queda hacer mucho trabajo personal a mujeres y a hombres, para crecer, para sanar heridas y dejar de repetir los patrones oscuros de la historia de la humanidad.

Si alguien, por mucho que diga que te quiere, y por mucho que te regale cosas, y por mucho que te diga que está por ti, etc. no te respeta  como algo sagrado  que eres, no respeta tu forma de pensar, de vestir, de relacionarte, ahí vas teniendo señales para identificar en qué tipo de relación estás.

 

 

 

 

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